Los espacios existentes no se ajustaban a sus necesidades ni a su estilo de vida.
El desafío fue crear ambientes más funcionales, cómodos y coherentes con su día a día.
A Andrea le encanta cocinar, pero su cocina era pequeña, con mucho espacio desaprovechado y poco lugar de guardado. Analizamos en detalle cada elemento para diseñar un proyecto donde todo tuviera su lugar, priorizando el orden, la armonía y la funcionalidad.
En el baño, un espacio reducido, reubicamos los artefactos para optimizar la circulación y potenciar su comodidad. El resultado es un ambiente equilibrado, luminoso y práctico, que demuestra cómo un buen diseño puede transformar incluso los espacios más pequeños.